Bibliografía cubana
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El control bibliográfico del pensamiento cubano, correspondiente a nuestro primer repertorio de carácter nacional, ha sido compilado desde que Antonio Bachiller y Morales, padre de la bibliografía cubana, diera a conocer en sus apuntes para la historia de las letras y de la instrucción pública en la isla de Cuba (1859-1861) el catálogo de libros y folletos aparecidos en Cuba desde la introducción de la imprenta (1707) hasta 1840, y el catálogo razonado y cronológico de publicaciones periódicas, abarcador del mismo período. Dicho texto influyó notoriamente en los eruditos de su época, quienes completaron este primer catálogo.
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Bachiller y Morales sentó los fundamentos sobre los que se irguió la respetable figura de Carlos Manuel Trelles y Govín. Su gigantesco trabajo opaca los esfuerzos de bibliógrafos cubanos de todos los tiempos, porque compendia todos los intentos criollos para llenar una necesidad cultural. Trelles acomete en el campo de la bibliografía general la tarea de recomenzar en el siglo xvii con todos los materiales realizados por cubanos fuera de Cuba, para continuar describiendo hasta sus días todo título que, sobre el país, interesara a la cultura cubana. Su obra fundamental, inventario precioso desde el siglo xvii hasta 1916, es interrumpida ese año por su rica labor en las bibliografías especiales, en particular de carácter histórico, y deja suelta entonces la guía que vertebraba el panorama cultural de Cuba
Años después, el notable bibliógrafo Fermín Peraza retoma la obra de Trelles y logra publicar el Anuario Bibliográfico de 1937-1952. A partir de esta fecha lo continuaría hasta 1960 bajo el título de Bibliografía cubana.
Pero en 1959 el triunfo de la Revolución cubana originó cambios sociales y políticos determinantes. La Biblioteca Nacional de Cuba José Martí fue departamentalizada, y sin abandonar la tarea inmediata de organización, acomete la compilación del movimiento editorial cubano, actual y retrospectivo. Y desde entonces, la primera institución bibliotecaria del país ha publicado 27 volúmenes correspondientes al período 1917-1936, antigua laguna bibliográfica que existió durante más de 50 años entre la monumental obra de Trelles y el primer Anuario… de Fermín Peraza.
En los difíciles años de la década del 90, la Biblioteca Nacional, como centro docente de la enseñanza media y superior, acometió la tarea de volver a compilar el siglo xx cubano, partiendo de la Bibliografía cubana del siglo XIX de Carlos Manuel Trelles y Govín, con el propósito de determinar qué fondos reales existen en las tres bibliotecas más ricas de Ciudad de La Habana (Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, Instituto de Literatura y Lingüística y Biblioteca Central de la Universidad de La Habana).
También en estos años difíciles se han recopilado, en forma independiente, los años 1990 y 1991, aún no publicados.
La llegada de los años 90, caracterizados por el Período Especial, influyeron en la vida económica, política, social y cultural cubana, y por tanto se sucedieron afectaciones muy significativas en materia de la edición de libros y otros documentos. Como resultado se produjo la imposibilidad de reproducción de nuestro repertorio que, a partir de ese momento, no volvió a ser editado hasta que en 1996, por el proyecto ATLANTEA, se logró publicar en Puerto Rico la compilación 1992-1993. Por su parte, las bibliografías correspondientes a 1994-1996 y 1997 permanecen en ese hermano país en espera de financiamiento para su impresión.
En estos repertorios por primera vez se aplicó la automatización a la bibliografía nacional, creándose así una base de datos con todas las descripciones documentales correspondientes a esos años, y diseñada con un formato local, que después se perfeccionó con la implementación del formato UNIMARC, y que ha quedado como referencia para el servicio en la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí.
No obstante, nunca se ha dejado de compilar nuestra bibliografía nacional. Continuamos de forma manual ejecutando este trabajo cada día, y contamos con bases de datos que a partir de 1994 y hasta el 2003 se encuentran disponibles.
De manera que la Biblioteca Nacional de Cuba, autor corporativo de esta obra y empeñada siempre en el desarrollo de sus repertorios, ofrece esta vez un universo informativo computarizado que da muestras de la fortaleza y enriquecimiento cada vez mayor de la cultura cubana.
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Araceli García-Carranza