Por razones editoriales este repertorio no se publicó en la fecha de su terminación. Pasaron algunos años y la obra de L.O. siguió creciendo, especialmente en México, país donde fijó su residencia. No obstante, Otero continuó el envío de sus crónicas y de sus libros a la Biblioteca Nacional de Cuba, institución que atesora su Colección.

La excelencia y volumen de su periodismo, en especial el publicado en Excelsior y en El Sol, de México, en este último caso un medio para la entrega de sus crónicas a los 60 periódicos de la Organización Editorial Mexicana, y la publicación de sus nuevas obras (novela, ensayo, memorias) ha requerido un suplemento cuya estructura es similar al cuerpo primero.

Independientemente de sus nuevos libros, algunos llegados a destiempo a nuestra institución, ya que por sus fechas deberían integrar el cuerpo primero, sus nuevas crónicas sobre arte, cultura, literatura, política, historia y sociedad, y otros textos (entrevistas, nuevas valoraciones críticas) justifican este Suplemento que da continuidad al cuerpo bibliográfico inicial, no solo porque ha hecho crecer en estos últimos años una obra ya trascendente, sino porque resulta la cima de una creación que justifica con creces la talla de este cubano universal.

Araceli García-Carranza

2001